PROGRAMA  SOCIAL

 

NUESTROS MAYORES

 

Nuestra Asociación de Vecinos, Cultural y de Consumidores Patraix junto con el Centro Social Senabre y el Club Dardo, continúan trabajando con el «PROYECTO DE ACOMPAÑAMIENTO A MAYORES DE 65 AÑOS» el cual presentamos a la Taula de Solidaritat de Fuensanta, para su aprobación, como en años anteriores.

 

El citado Proyecto, contempla el apoyo y ayuda a las personas mayores de 65 años con problemas sociales, físicos, psíquicos, etc., y necesitan acompañamiento para salir a la calle ó resolver trámites de papeles, y a los que no pueden salir a la calle se les visita en casa, para hacerles compañía. También, el Proyecto contempla Actividades, las cuales constan de Excursiones y alguna Visita Cultural, Charlas, etc. Y como complemento de estas Actividades, esta Asociación cuenta con «35 plazas de natación «cedidas gratuitamente por el Complejo Deportivo Patraix. Con estas plazas, hemos creado cursos trimestrales de natación de un día a la semana.

 

Para nuestras charlas ó talleres, disponemos de los espacios de «La Biblioteca Azorin», sita en el Complejo Deportivo Patraix, dichas charlas van dirigidas a las personas mayores. Durante este curso se han realizado las siguientes:

 

«Charla sobre Vivienda y los problemas que conllevan» impartida por Mª José Oltra del programa Infovivienda Solidaria que se desarrolla en nuestra asociación.

 

«Charla sobre Prevención de Caídas» impartida por Victoria Sánchez (ATS-DUE) de Concejalía de Sanidad y Consumo.

 

Dentro de éste Proyecto, para las personas que les interesa la asistencia a los cursos de piscina, los requisitos son: mayores de 65 años, con prioridad aquellos con problemas sociales: económicos y de salud. Para ello tienen que hablar con los Trabajadores Sociales de los Centros de Salud, los cuales han de realizar un informe en el que consten los motivos por los cuales necesitan asistir a la piscina, y con este informe se presentan a la Asociación de Vecinos de Patraix, para realizar la solicitud.

 

Estamos convencidos de que la ayuda que se presta al colectivo de «mayores de 65 años» es positiva, aunque hay momentos, en que el acompañamiento no se puede realizar en su totalidad por falta de personas que quieran cooperar voluntariamente en estas tareas de apoyo para el bienestar de este colectivo, el cual en todo momento, no sabe como agradecer esa atención e interés por ellos, que les ayuda a continuar el día a día con sus limitaciones personales y familiares.

 

«Necesitamos voluntarios para el «Proyecto de Acompañamiento»

En el programa Social de esta Asociación, destacamos también, la Campaña de Recogida de Alimentos, en Navidad, para repartir entre las familias necesitadas de nuestro entorno, la cual es un éxito todos los años, gracias a las personas que contribuyen con su donativo, desinteresadamente. Este año hemos tenido una colaboración especial del Colegio Rodríguez Fornos que contribuyeron con alimentos no perecederos y con una aportación económica.

 

Necesitamos de vuestra ayuda para mejorar nuestro Programa, una vez mas pedimos vuestra colaboración, una pequeña parte de vuestro tiempo de ocio, para nuestros mayores que son los vuestros.

 

 

 

 ÉTICA Y ENVEJECIMIENTO

 

No. Pienso sinceramente, que en la actualidad, no nos comportamos de forma ética con nuestros mayores. Sigo comulgando con el principio ético formulado por Erich Fromm: «no hagas a los otros lo que no quieres que te hagan a ti». Lo siento, pero aún a pesar de los cambios sociales que están provocando profundos cambios en las relaciones familiares como la incorporación al mundo del trabajo de las mujeres (eso está muy bien), el incremento de la esperanza de vida (esto es un logro del Estado del Bienestar) o la disminución del índice de natalidad en nuestro país (iba siendo hora de que las mujeres decidieran de forma responsable cuándo y con quién querían tener hijos), la mayoría de personas, cuando envejecen y quizá necesariamente necesiten de la ayuda de otras personas para poder llevar a cabo sus actividades básicas de la vida diaria, quieren seguir viviendo en su casa (el lugar donde siempre han vivido), y para ello, entienden como necesario el recibir ayuda de las instituciones. De esas instituciones que ellos mismos han ido manteniendo en su época de trabajadores en activo, o bien, atendiendo al cuidado de la familia que no es ninguna simpleza.

 

Resulta paradójico que cuando se pregunta a la población sobre ¿quién debe atender al anciano?, tan sólo un 29 por ciento de los encuestados responde que la familia, mientras que cuando se realiza la pregunta ¿quién desea que le cuide a usted en la vejez?, responde en un 79 por ciento que sea la familia la que cuide de él (Imserso/CIS). Como vemos, esta respuesta, no formaría parte de un comportamiento ético según Erich Fromm. ¿Por qué no nos comportamos éticamente, con nuestros mayores? Lo expresaré sin tapujos, las instituciones apoyan muy poco a la familia a fin de proporcionar atención a las personas mayores dependientes. No existen suficientes recursos públicos de proximidad para atender al anciano sin erradicar a éste de su lugar habitual de convivencia.

 

El caso más flagrante de este déficit de recursos es la escasa existencia de centros de día geriátricos, que posibilitan el que una persona mayor en situación de dependencia pueda ser atendida durante el día en horarios que se extienden desde primeras horas de la mañana a últimas horas de la tarde, y en donde se presta una atención integral al mayor (cuidados médicos, psicológicos, alimentación, aseo y terapias ocupacionales). Por otra parte, estos centros se responsabilizan de la recogida y vuelta al domicilio del mayor a través de un servicio especializado. Como podemos observar, este recurso proporciona a la familia una verdadera ayuda de respiro, y evita al mismo tiempo el desarraigo del anciano de su medio habitual de convivencia.

 

Frente a esta escasez de recursos de proximidad, el Gobierno Valenciano propone y propicia el desarraigo de los mayores y el fomento de un proceso de institucionalización (espero de forma inconsciente) a través de la construcción de nuevas residencias de tipo privado pero con importantes ayudas públicas que a fin de cuentas pagamos entre todos. No es esta la política social dirigida a las personas mayores que se propugna en la CE. A buen seguro, que nuestros gobernantes no son conscientes de lo que expresaba igualmente Erich Fromm,

como un comportamiento ético: «todo lo que hagas a otros, te lo haces también a ti mismo». Menos residencias, más ayudas de verdad a las familias, y creación de más servicios de proximidad (Centros de Día, Servicio de Ayuda a Domicilio, pisos titulados y teleasistencia). Éste debe ser el modo de mostrarnos como una sociedad con principios éticos frente a la atención de nuestros mayores.

 

*Enrique Berjano Peirats (Levante-EMV )

*Director de los Cursos de Postgrado en Gerontología Social de la Universitat de València