REIVINDICACIONES  PENDIENTES

Reivindicaciones Pendientes
 
Uno de los pilares básicos de toda asociación de vecinos y base de sus orígenes, es la reivindicación de un entorno más habitable y solidario, siendo pues en muchas ocasiones el intermediario entre los ciudadanos y la administración. Vecinos representantes de un colectivo que exige, colabora y transmite de una forma independiente, voluntaria y altruista las necesidades de un espacio físico y humano. “Ojos Vigilantes del barrio” que transmiten mucha información de forma permanente a la administración de la situación y del estado real de nuestros barrios. Es imposible pensar que las organizaciones oficiales pudieran tener por sí solos toda esa fuente de información, de proyectos y de ideas con una red de funcionarios, ya que desde incluso el bache, el bolardo o la más mínima anormalidad o problema es transmitido y seguido por vecinos que les afecta directamente. Y es ese interés el que lleva a realizar un seguimiento imposible de mantener, sino es de esta forma. Por ello, la administración que no sabe usar ese potencial de información y participación está desperdiciando un gran recurso humano, un gran potencial informativo para dar solución a los problemas de los barrios,en definitiva de la ciudad.

Aunque también es verdad que la ciudadanía no es consciente de la fuerza que se puede tener con la unión y la organización del vecindario. Una ciudadanía que exigiese la verdadera democracia, es decir la participativa; si esto fuese así de forma muy distinta nos tratarían quienes nos gobiernan y administran el dinero de todos.

Hay que decir para no faltar a la verdad, que cada vez es más difícil la subsistencia y el funcionamiento de esta clase de entidades, y esto es así por varios motivos; por un lado estamos cada vez en mayor grado ante una sociedad individualista, incompatible con el voluntariado o el dedicar tiempo a los demás de forma altruista; y por otro ante una administración apoltronada en el poder camino ya de 20 años con mayorías absolutas aplastantes y que observan al movimiento vecinal como algo insignificante al que además se le puede acallar, o comprándolo o ahogándolo financieramente, ya que gran parte de este movimiento vive de las subvenciones. Por eso debería ser una obligación al menos moral de los ciudadanos mínimamente comprometidos con su entorno más próximo de hacerse socio y participar de alguna manera en las Asociaciones de Vecinos.

Nosotros vamos a seguir transmitiendo toda esa fuente de información, buscando las respuestas y las soluciones, pero también es necesario que aquellos que tienen que ejecutar las soluciones, ese representante que elegimos cada cuatro años y que aparte de cobrar tiene la responsabilidad de dar curso a esas propuestas de mejoras y resolución de problemas, tome conciencia y se sensibilice con esos temas que llegan a sus manos.
 
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