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¿Porqué un Libro sobre Patraix?
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Patraix
es un topónimo que evoca antigüedad y curiosidad. Patraix
significa distrito, barrio, y sobretodo, pueblo. Y por esta última
razón hemos investigado sobre su historia, para descubrir,
recuperar, mantener, fomentar y difundir sus costumbres y
tradiciones en la medida de lo posible, teniendo en cuenta que el
Patraix actual ha variado con él respecto al Patraix de siglos
anteriores, dado que no existe ninguna publicación de su
historia, orígenes...
Como si se
tratara de hacer una lectura inversa de un libro, empezando por el
final, donde en la actualidad es con nuestro esfuerzo y el de
muchos vecinos testigos vivos y fieles de una historia en muchos
casos no-escrita como una lucha para no desaparecer en el olvido,
bajo el polvo de los archivos y con la actitud arrolladora del
individualismo de una gran ciudad.
Se trata de
recuperar la memoria histórica del antiguo pueblo de Patraix,
hablando con nuestras personas mayores, guardianes del siglo XX,
puesto que cuando desaparezcan se llevarán parte de esa historia
pasada y presente, e investigando en los archivos valencianos en
busca de documentos que desvelen la singular historia de este
lugar.
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El libro pretende
dar una visión, en muchos casos fugaces, de lo que ha sido la
evolución histórica de uno de los barrios de Valencia, antes
pueblo, que más se está expandiendo actualmente, pero que
tiene tras de sí una historia importante, sobretodo para los
vecinos que la hicieron posible.
La historia de
Patraix, basada en documentos dispersos, en recopilaciones
bibliográficas, se cuenta en pequeñas anécdotas, que
hacen que la vida de cada día se transforme en ese momento, y
deje su pequeña huella en la historia en forma de documento, o en
forma de leyenda.
Es muy posible
que los orígenes de Patraix se remonten a la época romana, si
nos atenemos a la formación de su nombre y a las inscripciones
lapidarias aparecidas en esta zona.
En opinión del
competente arabista valenciano señor Ribera, del vocablo latino
“petra” pudo formarse “patricus”, que paso al romance de
los musulmanes valencianos en la forma regular de “pertair”.
También en “Libre del Repartiment” hemos visto que se hacen
menciones repetidamente a los nombres “Petraher”, Alfaquiam,
Delfaquia, Fanquia, Acifilia, Acifiha, Acifil o Cifil, para
indicar a Petraher de la parte baja o alta. Para nombrar juntos
ambos caseríos se añadía la “s” del plural, que, lógicamente,
degeneraría en el actual de Patraix.
A partir del
hallazgo en 1872, en una casona señorial, de dos lapidas
sepulcrales junto a restos óseos y una hebilla, se deduce que en
esta zona hubo un asentamiento cementerial en la dominación
romana, con poblado y que más tarde también hubo un asentamiento
árabe, pero no es hasta la conquista del rey Jaime I cuando
comenzamos a tener datos documentados de la historia de nuestro
barrio.
Pese a que no es
hasta el siglo XIX cuando comenzamos a saber de Patraix como
poblado en toda la extensión de la palabra, hay algunos datos de
libros de historia que merecen ser reseñados: Jaime I donó la
alquería y la torre Petraher a su escribano Guillermo, pero no sólo
éste fue el beneficiado porque muchas fueron las donaciones que
este monarca hizo en estas fechas de las tierras de l’alquería
de Patraix, entre cuyos agraciados citaremos los nombres de Jaume
Sanç, Sanxo d’Oblites, Pere Joher, notario de la esposa de don
Jaime – la hermosísima reina Violant- , Berenguer Renau y Bertrá
de Valleta, Pere Carrassona, Guillem de Varea, Arnau de Gual, Joan
de Carragossay y muchos otros más. Estas donaciones prosiguieron
en años sucesivos, en los que vemos figurar algunos nombres de
moros que eran afectos al monarca conquistados.
La alquería pasó
a manos de la familia de Guillén d’Escrivá, tras ser propiedad
de Guillermo – escribano de Jaume I- y sus descendientes durante
largo tiempo en el que el poblado no deja de crecer, anexionándose
nuevas construcciones alrededor de la plaza central. En poder de
la familia Escrivá permaneció el poblado durante los siglos XIII
y XVI pero debido a la mala administración que esta familia hizo
de las tierras y sus habitantes la corona decidió confiscar estas
propiedades en 1567 y venderlas a unos nuevos administradores los
Marqueses de Elche en 1592. Pero con el paso del tiempo las
tierras volvieron a poder señorial del Duque de Arco. Pero de
nuevo la mala administración de la propiedad haría que ésta
cambiara de dueño en 1769, comprándola el primer marqués de
Cruilles –aunque este continuo cambio de dueño no impidió que
el poblado fuera creciendo- cuyos descendientes llevaron también
el título de barones de Patraix, que tenía su casa señorial en
el mismo poblado. El barón más destacado son los referentes a
Don Vicente Salvador y Montserrat (1825-1895), que fue historiador
y senador del reino y también ostentó el título de Marqués de
Cruilles.
El nuevo marco
legal y las transformaciones socioeconómicas que se estaban
gestando en la ciudad de Valencia desde la segunda mitad de la
centuria, invirtieron la tendencia segregacionista. Real Decreto
de 21 de octubre de 1866 por el que se pretendían suprimir los
municipios con una población inferior a los 1.000 habitantes. Las
Leyes Municipales de 1870 y 1877 se sentaron las bases a favor de
la anexión de los núcleos próximos a las grandes ciudades en
fase de expansión, tanto para uso residencial como industrial.
Derribo de
murallas 1865, planes de ensanche 1864 y 1876-77. La burguesía,
propietaria de más de las tres cuartas partes de la tierra de los
municipios, se anexionó estas poblaciones, unas veces alegando
proximidad, falta de recursos económicos y baja población
(recursos humanos). De esta manera, Patraix pasó de pueblo a
barrio, a petición propia del ayuntamiento de Patraix. Fue la
primera de la serie de anexiones que, a lo largo de 1870,
llevaron a Valencia a ampliar considerablemente su perímetro.
Patraix, el poblado
Para
conocer un poco más la historia de nuestro barrio debemos saber
como fueron las primeras casas y construcciones que con el paso de
los años y tras muchos años de transformaciones dieron lugar a
lo que es nuestro actual barrio.
Con el paso del
tiempo Patraix pasa de ser un grupo de alquería alrededor de una
alquería principal Petrahir de arriba y una segunda alquería
Petrahir de abajo y comienza a tomar forma de pueblo y así es
como aparece en 1584 en el mapa VALENTIAE REGNI OLIM CONTESTANORUM,
con la misma categoría de otros pueblos como Alaquás, Benetuser,
Albal, Catarroja, etc. Madoz en su obra “Diccionario Geográfico...”
habla de Patraix como “municipio con ayuntamiento, part.
Judicial y diócesis de Valencia. Situado en terreno llano al SO
de la misma ciudad, le baten generalmente los vientos del Este y
Oeste; su clima es templado y saludable. Tiene 64 casas, cárcel
pequeña, dos antiguos palacios casi arruinados; escuela de niños
a la que concurren treinta, dotada con 1160 reales; otra de niño
con 70 de asistencia y 500 reales de dotación; iglesia parroquial
dedicada a San Nicolás de Bari aneja a la de los Santos Juanes de
la ciudad de Valencia. Carece de terreno propio, pues el terreno
que le circunda corresponde al de aquella ciudad, su jurisdicción
municipal sólo se extiende al caserío. Los caminos que parten
del pueblo son locales y dirigen a los pueblos limítrofes.
Población: 400 vecinos, 476 almas, capacidad producción: 215.026
reales, impuestos: 7785 reales, contribución: 2992”.
Se
puede afirmar que el edificio más importante de aquella época,
sin contar los edificios religiosos, era el palacio de los barones
de Patraix, que fue reedificado a mediados del siglo XV. En esta
construcción se hallaron restos medievales con un marcado sabor
mudéjar: puertas góticas del último periodo, azulejos, tableros
y socarrats, en su mayor parte blasonados, mensulas y otros
vestigios que testimonian esta reedificación con elementos
propios de la localidad. Fue en esta edificación donde, en 1872
fueron halladas las dos lápidas sepulcrales que dieron testimonio
de la ocupación de los romanos y más tarde de los árabes de
esta zona de Valencia. A todo esto hay que añadir que fue a
partir de una de las partes de esta casa señorial, y más
concretamente desde las cuadras desde donde se construiría en el
siglo XVI la actual iglesia. Esta mansión señorial fue demolida
a final de la década de los setenta del siglo XX.
El Beato Nicolás
Factor, famoso franciscano valenciano, acabó sus días en el
convento de Santa María de Jesús. Aun se recuerda en este
barrio, como aseguró que ningún niño moriría de accidente en
lo que hoy es la calle que lleva su nombre.
A este templo
fueron trasladados en 1872 desde el convento del Socors de
Valencia, los restos del primer marqués de Cruilles, barón de
Blanes y Patraix colocándose sobre la sepultura una lápida
moderna. La iglesia tuvo el altar mayor de estilo barroco, algunas
pinturas del siglo XVII, especialmente de la Virgen de los
Desamparados, la cabecera plateresca del lecho de Jesús y una
pila para el agua bendita de piedra blasonada. El 13 de abril de
1869 la población de Patraix, que antes dependía de la parroquia
de San Juan del Mercado, pasó a formar parte, y gracias a la
concordia entre el clero de ambas parroquias, de la que es hoy la
parroquia del Sagrado Corazón de Jesús de Patraix.
Como se puede ver
es necesario que un barrio, antes pueblo, como Patraix con
su historia, no conocida popularmente, tenga un libro que
sirva para por una parte, desvelar la historia de una parte de
Valencia y por otra para que todos los que aquí nacieron o viven
conozcan y aprecien donde están.
El Libro tendrá
el siguiente INDICE, fruto de la investigación desarrollada, en
un periodo de tres años.
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